Las palabras son pistolas cargadas

lunes, mayo 09, 2005

De cómo una lengua casi extinta salvó la vida a sus hablantes | On how an almost extinct language saved the lives of its speakers

Aún es pronto para saber el impacto del brutal terremoto de Aceh, en Indonesia, y el subsiguiente tsunami [el autor escribe en enero o febrero de 2005] sobre las aproximadamente 1.500 lenguas habladas en los territorios afectados. Se temió al principio por la integridad de los pequeños grupos de indígenas de las islas Andamán [véase mapa], arrasadas por la ola gigante. Parece, sin embargo, que estas tribus, que apenas cuentan con dos centenares de individuos la mayor de ellas, consiguieron salvarse. Según parece, sus tradiciones mítico-legendarias contenían información sobre la conducta a seguir si el mar se retiraba más atrás de lo habitual: correr a los lugares más elevados del centro de las islas. Gracias a ello se salvaron, mientras que los pueblos donde residían emigrantes de la India u otros lugares fueron arrasados y gran parte de su población pereció. Ninguno de los andamanes había visto nunca un tsunami, pero aún conservaban su lengua y, con ella, la sabiduría adquirida en sucesos semejantes acaecidos en tiempos pasados. Si sus lenguas hubieran desparecido, y es casi milagroso que aún subsistan algunas de ellas, quizá los descendientes de sus últimos hablantes, privados del conocimiento ancestral transmitido con el idioma, habrían desaparecido también. Por cierto, esta conducta de los aborígenes andamanes, que llevan en sus islas al menos 40.000 años, no ha sido objeto de mención alguna en la prensa o la televisión, que sin embargo dedicaron espacio más que amplio a la supervivencia de los animales de una reserva biológica… [esta afirmación no es del todo exacta; fuera de España sí hubo algunos medios de comunicación que se hiceron eco de la noticia]. Afortunadamente, han sobrevivido incluso los 25 miembros de la más pequeña tribu-lengua de una de las islas Sentinel, al sur de las Andamán. Sin embargo, aún no se sabe qué puede haber sucedido a tantos pequeños grupos de Tailandia o, sobre todo, el norte de Sumatra. Seguramente, el tsunami del año 2004 se habrá llevado consigo, entre su cuarto de millón de víctimas, a los últimos hablantes de lenguas antiquísimas.

Enrique Bernárdez, catedrático de Filología Inglesa en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y traductor, en el prólogo a «La revolución del lenguaje», de David Crystal (2005. Madrid: Alianza Editorial. ISBN: 84-206-4730-6)

Porque no tenemos suficiente imaginación podemos hacer frente al espanto. (José Luis García Martín, el 6-I-2005, en el diario La Razón, sobre el tsunami de las Navidades de 2004)

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