Las palabras son pistolas cargadas

jueves, mayo 12, 2005

El placer de leer a los clásicos en traducción | The pleasure of reading classic works in translation

El título de este excelente post en el blog La Petite Claudine, de Marta Peirano [advertencia: bitácora para mayores de edad], no puede ser más explícito sobre su contenido. Además del enlace al artículo original de James Laughlin, por supuesto, lo mejor es el siguiente comentario, firmado por "Darius":

Negarse a leer traducciones por principio es aberrante. Negarse a leer el libro en la versión original, cuando se conoce el idioma, por pura pereza, es un pecado.

El placer de la lectura no siempre es la satisfacción instantánea. A veces también funciona el mecanismo de esfuerzo-recompensa. Lo digo mientras me peleo con
Ulyses. Sí, ese mismo. Sufro, pero también disfruto, ¡pardiez!

Por no hablar de los efectos secundarios. Al final del libro se conoce aún mejor el idioma.

Lo malo es que el mercado editorial español está produciendo las peores traducciones de su historia, a fuerza de abaratar costes. La ignorancia de los traductores llega en ocasiones a dar la vuelta al argumento de la obra. Son víctimas permanentes de los falsos amigos. Traducen sin dudar un momento
preservative por preservativo o deceptive por decepcionante. Un compañero que trabaja como editor lo confirma.

Aunque la mejor que recuerdo es de una edición bilingüe de las letras de Leonard Cohen. En
Chelsea Hotel, cuando decía que ella estaba "giving me head on the unmade bed" el traductor puso "dándome cabezazos en la cama deshecha".

Ay.


La valoración que Darius hace de las traducciones literarias en España coincide con la del inefable (dicho en el sentido más literal del término) Javier Marías en la columna Productos podridos, publicada el pasado 13 de marzo en El País Semanal y que se puede leer en su blog.

Se podría hablar mucho sobre la calidad de la traducción literaria en España. Algún día de estos lo haré aquí. Pero vayan por delante tres opiniones personales:

- Estoy de acuerdo en que no hay nada que "chafe" más el placer de la lectura que detectar un error de traducción. Y a veces se encuentran algunos (con frecuencia donde menos se espera) que hacen auténtico daño a la vista.
- Si bien las últimas traducciones al español de obras literarias podrían, en general, ser mejores, no me parecen que "los disparates translaticios [sean] hoy la norma y una verdadera plaga", como afirma Marías. ¿O es que eran mejores cuando la censura estaba vigente?
- James Goldsmith comentó: If you pay peanuts, you get monkeys. Dicho de otra manera: mientras las editoriales españolas sigan pagando las traducciones con las tarifas actuales, no podrán exigir más calidad.

Un hombre que no lee buenos libros no posee ninguna ventaja con respecto a quien no sabe leer (The man who doesn't read good books has no advantage over the man who can't read them) (Mark Twain).

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