Las palabras son pistolas cargadas

martes, septiembre 05, 2006

Periodismo: El titular más estúpido | The most stupid headline

Supongo que nadie (excepto en EE. UU., donde sólo interesa el baloncesto NBA, y en el Reino Unido, donde el baloncesto no interesa en absoluto) desconoce aún que la selección española se alzó este domingo con el triunfo en el Mundobasket de Japón. Aprovecho desde aquí, como no podía ser de otra manera, para felicitar al equipo de «Pepu» Hernández. Mi generación, que se aficionó a este deporte gracias a los brillantes resultados del Mundobasket de Colombia de 1982 (cuarto puesto) y los JJ. OO. de Los Ángeles de 1984 (medalla de plata) lleva desde entonces esperando una victoria como esta; una «deuda histórica» que queda por fin saldada. Enhorabuena, campeones. A ver cuándo aprenden vuestros colegas del fútbol.


El caso es que este gran éxito del deporte español ha dado pie al diario digital El Plural para publicar el titular más divertido que he visto en muchos años:



En palabras del periodista Íñigo Sáenz de Ugarte en su bitácora Guerra Eterna, este es «el titular más estúpido en la historia del periodismo reciente. La clasificación de todos los tiempos está muy concurrida». Pero hay que reconocer el mérito del anónimo autor de este titular, porque ha conseguido lo que parecía impensable: poner de acuerdo a los blogs políticos españoles de todas las tendencias... para pitorrearse.

Alguien con buena memoria y mala uva podría recordar ahora que Enric Sopena, director de El Plural, era jefe de los Servicios Informativos de Televisión Española cuando se produjo el caso más célebre de (supuesta) publicidad subliminal en la historia de los medios de comunicación españoles, relacionado también con otra gesta de nuestro deporte: la victoria por 5-1 frente a Dinamarca en los octavos de final del Mundial de México, con cuatro goles de Emilio Butragueño. En el telediario del mediodía del 20 de junio de 1986, las siglas «PSOE» aparecieron superpuestas durante un segundo y medio o dos a unas imágenes de Butragueño marcando uno de sus tantos. Puesto que había convocadas elecciones generales para dos días más tarde, se formó un revuelo considerable.


(Imagen vía Hispamap)

Aunque por aquel entonces yo sólo tenía catorce años, recuerdo perfectamente el episodio. Y siempre me quedé con la duda de si se había tratado de una jugada genial de mercadotecnia política, de un tremendo error de apreciación (por definición, la publicidad subliminal es inútil si es muy obvia, como fue el caso) o, simplemente, de la ubicua chapuza nacional. Como no hay que atribuir a la malicia lo que puede explicar la estupidez, me inclino por la última posibilidad.

Los médicos entierran sus errores. Los abogados los cuelgan. Pero los periodistas los ponen en primera página. (Anónimo)

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