Las palabras son pistolas cargadas

jueves, noviembre 30, 2006

Literatura: Por qué Borges nunca recibió el Nobel | Why Borges was never awarded the Nobel Prize

Gracias a Una temporada en el infierno, la bitácora de Juan Pedro Quiñonero, descubro esta deliciosa entrevista que el poeta colombiano Harold Alvarado Tenorio mantuvo hace unas pocas semanas con María Kodama, la viuda de Jorge Luis Borges. Les recomiendo encarecidamente que la lean íntegra y que presten atención, sobre todo, a este pasaje:

Usted ha prolongado de alguna manera las polémicas que Borges había generado ...

Quizás sea cierto. Borges sigue vivo, lo extraño cuando viajo, en la forma como nos divertíamos, las bromas que gastábamos, la forma de llevar nuestras vidas. Cuando uno ha amado la persona que otros siguen amando hace que uno sienta el tibio calor del recuerdo y esa compañía es muy vigorosa y cierta. Borges sigue generando polémicas porque fue un hombre totalmente libre, crítico e irónico. Nunca medraba al opinar sobre algo o sobre alguien, siempre decía lo que pensaba de las cosas, no tenía obligaciones con nadie, ni aceptaba sobornos. Creía en el libre albedrío y así lo demostró con su vida tomando las decisiones sin seguir a las mayorías ni a los poderosos. Ser libre para él era no traicionarse, ser uno mismo y eso le llevo a perder, incluso el Nobel.

¿Por qué?

Porque como usted podrá recordar, en dos ocasiones burló las aspiraciones de Arthur Lundqvist, el académico sueco que prácticamente concedía el Nobel a los escritores de nuestra lengua. La primera, cuando Victoria Ocampo le trajo hasta Buenos Aires, le organizó una cena en San Isidro y puso a Borges al lado del sueco, que con su tradicional apetito de gloria leyó a Borges uno de sus poemas y Borges le dijo que le parecía digno del inventor de la dinamita, y luego, cuando en Chile le ofrecieron aquel doctorado en la Universidad Católica siendo Pinochet el dictador y le llamaron para advertirle que si iba a recibirlo no recogería el Nobel ese año y respondió que había dos cosas que un hombre no se puede permitir: Ni amenazar ni ser amenazado, ni chantajear ni ser chantajeado. Fue muy genial porque le dije: '¿por qué no lo piensa?, puede decir que no se siente bien'. No olvido que tomándome por los hombros me preguntó: '¿Usted lo haría?' Y le respondí: 'Usted sabe que no'. Entonces dijo: '¿Por qué quiere que lo haga?' Lo cierto es que ese traductor y poeta sueco no quiso nunca a Borges. Recuerdo que Lundqvist tenía un emisario español que visitaba el mundo de habla hispana recibiendo elogios de cuanto candidato había en esos años, incluso creo que el emisario recibió algún Nobel de manos del rey sueco. Pero Borges se reía mucho con ese asunto del Nobel. Recuerdo que un día lo detuvo un señor en la calle y le dijo: 'Maestro, voy a hacer una promesa a Dios para que se lo den este año', y Borges respondió: 'Dios lo libre de hacer eso, si es que Dios existe. Porque si me lo dan este año seré uno más en la ya larga lista, pero si no, me convierto en un mito escandinavo, en ese hombre que siempre se presentaba y no se lo daban, prefiero ser el mito escandinavo, el eterno aspirante'.

Yo, de mayor, quisiera ser como Borges.

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